La rana Bautista vive en Montmartre en Paris. Recita poesía a todas las mujeres con las que se cruza. Espera que alguna la bese, se convierta en un príncipe, y así, poder vivir del cuento.
El Cerdito Rufino de joven fue una hucha. Engordó y engordó tanto que se hizo rico. Todo el dinero que tenía en su interior lo invirtió en una granja que compró en el Pirineo. Y ahora vive feliz con muchos animalitos.